Saturday, May 30, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: El Gran Cisma Papal en 1378




Cuando dos papas, y luego tres papas, lucharon por la supremacía, la iglesia medieval entró en unos dramáticos cuarenta años de crisis de autoridad.

“El viernes de víspera de San Jorge, no hubo sesión”, escribió un observador del concilio de Constancia. “En esta sesión nuestro santo padre el papa Martín dio a todos los que estaban presentes en el concilio de Constancia permiso para salir y así mismo absolución de culpa y pena. Después dio al pueblo su bendición en el tribunal superior. Nuestro señor el rey estaba junto a él, vestido como un evangelista, usando su corona imperial y sosteniendo el orbe en su mano mientras un hombre sostenía una espada desenvainada delante de él. El cardenal Conti proclamaba al pueblo en latín la indulgencia de siete años para los pecadores mortales y siete años de cuaresma. El maestro Pedro lo repetía en alemán y a cada uno fue dado permiso para ir a casa.”

Este pasaje, de las Crónicas del Concilio de Constancia de Ulrico Richental describen la sesión de cierre de aquel gran concilio. Esta sesión tomó lugar el 22 de abril de 1418, en un momento cuando el nuevo papa, Martín V, como una plaga que se mueve a la ciudad, estaba ansioso de manejar el consejo de los padres a su manera y hacer su propia salida.

Constancia puede no ser un nombre conocido por todos, ni siquiera en la historia de asambleas representativas, pero en efecto fue una de las más imponentes asambleas de la época medieval. Ni tampoco estaba distinguida por su tamaño tampoco. Esta fue la más grande y ciertamente la más memorable de las asambleas generales llevadas a cabo en la iglesia latina medieval (la iglesia occidental). Cuando fue convocada en 1414, fue en el marco de una crisis suprema en la vida de la iglesia, lo que vino después a conocerse como el Gran Cisma del occidente que permaneció por casi cuarenta años.


Causas del Cisma.
En 1377, después que el papado había residido por casi setenta años en Aviñón, bajo la sombra del poder francés, Gregorio XI había finalmente tenido éxito en traer de vuelta el papado a Roma. Lo había hecho a pesar de las hostilidades de algunos de la nobleza romana y algunos de sus propios cardenales. Cuando Gregorio XI murió en marzo de 1378, seis de los veintidós cardenales seguían teniendo su residencia en Aviñón, donde una considerable parte de la burocracia papal seguía funcionando.

Con la muerte de Gregorio XI, los romanos temían la elección de un papa francés que al mismo tiempo volviera a remover el papado a Aviñón. Como resultado, la elección papal tuvo lugar en abril en medio de considerables confusiones, disturbios fuera del cónclave y disensiones dentro del mismo, esto concluyó con la elección de un candidato a compromiso, Urbano VI (1378-1389) un italiano que había servido en Aviñón.
Pero la subsecuente violencia y tratamiento abusivo de  Urbano VI hacia los cardenales causó en ellos temor por sus vidas y sospecharon de Urbano que estaba demente. Eso, combinado con las turbulentas condiciones que rodeaban su elección, levantaron dudas sobre la validez del título papal de Urbano VI. Los cardenales públicamente repudiaron su elección y seleccionaron a uno de ellos mismos Clemente VII (1378-1394). Para el verano de 1379, habiendo fallado la captura de Roma, Clemente tomó su residencia en Aviñón y la situación se tornó entre la rivalidad a la obediencia a dos papas uno romano y otro aviñonés.
Como las lineaciones políticas y diplomáticas podían haber sido sugeridas previamente, el reino francés y escocés respaldó a Clemente. Mientras tanto, Inglaterra y gran parte del imperio alemán apoyaba a Urbano. Como resultado, ninguna de las rivalidades podía decir que tenía el control decisivo de poder. Ni tampoco ningún papa podía desalojar al otro, ni mucho menos estar capacitado para renunciar a sus pedidos, así comenzó el más serio de los cismas en interrumpir la unidad de la iglesia latina.
Con el tiempo, las lealtades se fortalecieron, y las cortes rivales papales luchaban para perpetuar sus aclamaciones. En Roma, Bonifacio IX (en 1389), Inocente VII (en 1404) y Gregorio XII (en 1406) fueron electos para suceder a Urbano VI. En Aviñón, Benedicto XIII fue electo en 1394 para suceder a Clemente VII. Los entendibles resultados fueron grandes, confusión administrativa y conflictos de jurisdicción, como también una falsedad moral y ansiedad espiritual.

El Concilio de Constancia.
Muchos intentos se llevaron a cabo para dar por terminado el cisma, con todo, el que más prometía de todos ellos solo había guiado a la adición (en Pisa) en 1410 de aún otra línea reclamantes del título papal. La intolerable situación de tres papas rivales al final llevó, a través de un complejo proceso de diplomacia eclesiástica y secular, al Concilio de Constancia. Aunque el concilio fue convocado (bajo presiones imperiales) por el papa de Pisa, Juan XXIII (1410-1415), con la intención de terminar el cisma, este no dudaba en deponerse junto a su rival aviñonés, Benedicto XIII, y aceptar la resignación del reclamante romano Gregorio XII. El concilio procedió entonces a elegir un sucesor Martín V (1417-1431) el primer papa en cuarenta años en ser capaz de dirigir la lealtad de toda la iglesia latina.
Los logros del concilio fueron considerables. No solo terminó con años de turbulencia en la iglesia, sino que también confirmó las siguientes creencias históricas:
·         El papa, aunque era un oficio divinamente establecido, no era un monarca absoluto, pero en algún sentido un regidor constitucional.
·         El papa poseía una mera autoridad ministerial que le había sido delegada por la comunidad de los fieles y para el bien de la totalidad de la iglesia.
·         La comunidad de los fieles podría ejercer poder a través de sus representantes y convocar a una asamblea general, incluso en ciertos casos críticos, contra los deseos del papa y de ser necesario esta podría juzgar, castigar e incluso deponer al papa.
·         La comunidad de creyentes no habría agotado su autoridad heredada en el mero acto de elegir su regidor, sino que habría retenido cualquier poder residual que fuera necesario para prevenir su propia subversión o destrucción.

El Gran Cisma de Occidente así sentó una grande y extensa autoridad para concilios generales de la iglesia. A medida que las miserias del cisma retrocedieron hasta casi no existir, un papado resurgió con éxito en marginalizar estas “consecuencias” conciliares en la vida de la iglesia. Pero el rol fortaleciente por los concilios nunca desapareció completamente, y en la vigilia del Concilio del Vaticano II (1962-1965), este rol había mostrado signos ambiguos de una renovada vitalidad. 

Wednesday, May 27, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: Tomás de Aquino concluye su obra Summa Teológica en 1272





El tratado teológico estableció un sistema teológico tan influyente que ha sido declarado de valor eterno.

“El buey mudo”, fue el nombre dado por sus compañeros de colegio al pesado, tranquilo y serio muchacho de la familia Aquino. Nunca hubieran adivinado que el buey pudiera producir dieciocho grandes volúmenes de teología, ni que es sistema teológico que construyó se iría a convertir en la teología oficial del catolicismo.

El gran teólogo de la Edad Media nació alrededor del 1225, proveniente de una familia noble y adinerada. A la edad de cinco años el gordiflón muchacho fue enviado a la escuela del monasterio cercano en Monte Casino (la comunidad fundada por Benedicto setecientos años antes). A la edad de catorce años, Tomás fue a la Universidad de Naples, donde su maestro Domiciano le impresionó tanto que Tomás decidió también unirse al nuevo sistema de la orden domiciana.

Su familia se opuso ferozmente a tal decisión (aparentemente anhelando que Tomás se convirtiera en un influyente abate de dinero o un arzobispo antes de hacer votos de pobreza). El hermano de Tomás le secuestró y lo confinó por quince meses; su familia le tentó con una prostituta y con una oferta de comprarle el puesto de arzobispo de Naples.

Todos los intentos fallaron, y Tomás fue a París, el centro del estudio teológico de la época medieval. Mientras  estaba allá cayó bajo el hechizo del famoso maestro Albertus Magnus, también conocido como Alberto el Grande.


El ambiente educacional de Tomás.

En la Europa medieval, la idea de la educación secular no había pasado por la mente de todo el mundo. Toda enseñanza tenía lugar bajo la supervisión de la iglesia, y la teología reinaba por encima de todas las ciencias. Aun cuando Tomás vivía en una época en que los filósofos no cristianos estaban agitando las mentes de muchos pensadores. Aristóteles el griego, Averroes el musulmán, Maimonidas el judío y las obras de otros eran traducidas al latín. Los estudiosos estaban fascinados, particularmente con Aristóteles, cuya obra había sido desconocida en Europa por siglos. Aristóteles parecía haber explicado todo el universo sin usar las Escrituras, simplemente usando sus poderes de observación y lógica.

  Las nuevas traducciones de los filósofos enfatizaban la razón, y por lo tanto amenazaban con socavar las creencias cristianas ortodoxas. ¿Podría una persona intelectual que había sostenido el razonamiento de los nuevos filósofos retener su fe?


La Summa de Tomás.

Tomás ávidamente siguió a Aristóteles. Pero, con sentimientos más devotos a la iglesia que a cualquier otra rama de filosofía, Tomás determinó extraer de los escritos de Aristóteles lo que era aceptable para el cristianismo.

Al comienzo de su masiva Summa Teologiae (lo que quiere decir un resumen del conocimiento teológico). Tomás declaró “En la sagrada teología, todas las cosas son tratadas desde el punto de vista de Dios”. Tomás procede a distinguir entre la filosofía y la teología, y entre la razón y la revelación, aunque enfatizó que estas no se contradicen la una con la otra. Ambas son fuentes de conocimiento, ambas vienen de Dios.

La razón, decía Tomás (siguiendo a Aristóteles) está basada en datos sensoriales, lo que podemos ver, sentir, oír, respirar y tocar. La revelación está basada en más. Mientras que la razón nos puede llevar a creer en Dios, algo que otros teólogos habían ya propuesto, solo la revelación puede mostrarnos a Dios tal y como Él es, el trino Dios de la Biblia.

La teología de Tomás no es fácil de leer. Pocos lectores modernos se pueden sentar a través de muchas páginas de intrincados razonamientos. Aunque todos pueden apreciar su intento de armonizar la revelación y la razón. Tomás mostró que aunque la revelación nunca contradice la razón, una conclusión que muchos discuten, la razón sola no es suficiente para entendernos a nosotros mismos ni a Dios. El sentido de la experiencia puede explicar algo de la naturaleza de los escritos, pero el conocimiento celestial solo, el cual cada creyente experimentará después de la muerte, provee el conocimiento claro de Dios. Y aunque una persona separada del cristianismo puede practicar ciertas “virtudes naturales”, solo un creyente puede practicar la fe, la esperanza y el amor, las verdaderas virtudes cristianas.


El legado de Tomás.

La obra de Tomás, junto a sus otros numerosos escritos (notablemente la Summa Contra Gentiles un manual para los misioneros de los musulmanes, el cual también contiene muchos himnos conocidos), no fue recibido universalmente al principio. Varias de sus declaraciones fueron condenadas después de su muerte, aunque las condenaciones fueron después retractadas. Pero antes de que el gran sistema de Tomás ganara preeminencia. Cuando el catolicismo enfrentó el crecimiento del protestantismo en Europa, usó las obras de Tomás en la redacción de los credos del concilio de Trento en 1545-1563. Cuatro años más tarde, Tomás fue declarado un “doctor de la iglesia”. Y en 1879, la bula papal A eterni Patris endorsó el “Tomismo” (La Teología de Tomás) como una autentica expresión de doctrina y dijo que debía ser estudiada por todos los estudiantes de teología. Hoy, ambos protestantes y católicos extraen de sus escritos, y nadie puede decir ser un teólogo a menos que no esté familiarizado con la obra de Tomás de Aquino.


Tomás de Aquino como tal pudo no haber sido aprobado. A pesar de su estatura como maestro y autor, se mantuvo humilde a lo largo de su vida. Consistentemente rechazó ofertas para ser obispo o abate. Más remarcable que esto fue el anuncio que hizo tres meses antes de su muerte en 1274. Él dijo después de aparentemente ver una visión celestial durante un servicio de adoración “Todo lo que tengo hasta ahora escrito para mí es como si fuera paja… comparado con lo que me ha sido revelado”. Tomás dio todos sus escritos teológicos, y así la Summa Teologiae nunca fue actualmente terminada. 

Thursday, May 14, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: El papa Urbano II lanza la primera cruzada en 1095 dC





Hordas de peregrinos y soldados se embarcaron a Tierra Santa, dando comienzo a una era de exploración, conquista, derrota y necedad.

En la batalla de Manzikert en 1071, los turcos selyúcidas masacraron el ejército del imperio bizantino. Los turcos temerosos invadieron Asia Menor y comenzaron a amenazar incluso la capital de Constantinopla. Mientras tanto, ya tenían conquistada Jerusalén, de esta manera prevenían que los peregrinos cristianos visitaran Tierra Santa.
En 1074, el papa Gregorio VII propuso guiar a cincuenta mil voluntarios para que ayudaran a los cristianos del oriente y posiblemente liberaran el Santo Sepulcro en Jerusalén. Finalmente en 1095, en respuesta a desesperadas apelaciones por parte del emperador del oriente Alejo Comeno, el nuevo papa, Urbano II, predicó un inspirador sermón en Clermont.

Una horrible historia ha salido, dijo, una raza maldita absolutamente enajenada de Dios…  ha invadido las tierras de los cristianos y las ha despoblado a espada saqueando y destruyendo con fuego” al final del mensaje hizo su especial apelación “Arrancad esa tierra de la malvada raza y subyúguenla a ustedes.”
El pueblo estaba irritado. Comenzaron a gritar, “Deus vult! Deus vult! (Es la voluntad de Dios)” Urbano II hizo de “Deus vult” el grito de guerra para las cruzadas.

¿Por qué fueron los cruzados?
Los representantes del papa, atravesaron entonces Europa, reclutando personas para ir a Palestina. La lista de los líderes de la primera cruzada parecía una quien es quien medieval, incluyendo el fabuloso Godfrey de Bouillon. Pronto las hordas de personas, probablemente más de cien mil, incluyendo alrededor de diez mil caballeros fueron encaminados hacia Tierra Santa. Así comenzó por un período de trescientos años de similares expediciones y peregrinajes, lo que gradualmente se convirtió en “Las Cruzadas” nombre que se le dio debido a la cruz que era usada en las vestiduras de los cruzados.

¿Por qué tantos respondieron?
Un espíritu de aventura, por un lado. Las peregrinaciones a Tierra Santa se habían convertido en un rasgo característico de la piedad medieval, y ahora el peregrinaje estaba unido con la perspectiva de luchar y recapturar los sitios de peregrinación, para vengar el deshonor que su Señor Jesús había sufrido.
Los cruzados también tomaron un arduo viaje en condiciones sombrías de remuneración espiritual. Esta era una empresa santa, de modo que los participantes podían recibir una indulgencia de remisión de pecados, lo que les permitía la entrada directa al cielo y reduciría su estadía de tiempo en el purgatorio. Finalmente las personas laicas podían hacer algo que estaba a la altura de una nobleza espiritual como ingresar en un monasterio.
Además de eso muchos de los cruzados esperaban adquirir algunas porciones de tierra en el oriente para plantar y hacer crecer sus riquezas.

Progreso de la Primera Cruzada.
Los primeros cruzados se aventuraron para Constantinopla, asesinando judíos a lo largo de Alemania y ocasionalmente peleando con pueblos locales por comida y hospedaje. Para finales de 1096, el emperador Alejo encontró su ciudad de Constantinopla invadida con cincuenta mil visitantes revoltosos. A cambio del voto de lealtad de los cruzados, les proveyó con suplementos y los envió. Los musulmanes estaban divididos en facciones rivales en ese tiempo, por lo que los cruzados avanzaron con bastante rapidez, capturando Antioquía en 1098 y Jerusalén para julio del siguiente año. Los cruzados siguieron la premisa de “no tomar prisioneros”, un observador de ese tiempo escribió que los soldados llevaban sangre hasta en las riendas. Después de sus conquistas, los cruzados establecieron cuatro estados latinos, incluyendo el reino de Jerusalén bajo el régimen de Godfrey de Bouillon. Construyeron numerosas estructuras, especialmente en los lugares sagrados, y algunos todavía se mantienen en pie.
La Primera Cruzada fue la más exitosa. La Segunda, lanzada por Bernardo de Clairvaux, fue un rotundo fracaso, y las siguientes lograron reconquistar algunos territorios. La infame Cruzada de Niños desintegrada antes de que llegaran a Tierra Santa con muchos de los niños muertos o siendo vendidos como esclavos. La última fortaleza cristiana en Siria cayó en 1291 cuando los musulmanes capturaron la ciudad de Acre. La mayor ola de cruzadas había terminado.

Consecuencias de las cruzadas.
Es difícil simpatizar con las cruzadas. Su guerra santa parece una increíble pérdida de energía y tiempo pagana. La mentalidad medieval aceptó muy fácil la idea de luchar y morir por una causa santa. Algunos cruzados eran verdaderamente píos, sin embargo otros eran solo aventureros violentos.
Las cruzadas dañaron profundamente las relaciones del occidente cristiano con los demás. Cuando en 1204, los caballeros de la Cuarta Cruzada saquearon Constantinopla, la brecha entre el oriente y el occidente se hizo más ancha y duradera. Las mayores convocaciones a las cruzadas eran invariablemente programas provocados contra los judíos. Y los cruzados brutalmente trabajaron solo para hacer a los musulmanes más militantes.
A un nivel económico, las cruzadas incrementaron en mercado y escalonaron el crecimiento de la economía de Europa. También despertaron un gran interés en los viajes, la elaboración de mapas y la exploración.

Cínicos modernos apuntan a las cruzadas como un ejemplo del fanatismo y la intolerancia de los cristianos. En este tiempo todavía los cristianos seguimos viviendo bajo la reputación creada por bandas de peregrinos y soldados medievales que intentaron liberar Tierra Santa.

Monday, May 11, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: El Gran Cisma entre Oriente y Occidente en 1054 dC





Las constantes diferencias por largo tiempo entre los cristianos de oriente y occidente finalmente causaron una ruptura definitiva, y los católicos romanos y los ortodoxos del oriente aún continúan separados.

El sábado 16 de julio de 1054, cuando la el servicio de oración de la tarde estaba por comenzar, el cardenal Humberto, representante del papa Leo IX, entró en la catedral Hagia Sophia, y se dirigió hacia el altar principal, y depositó en este un pergamino que declaraba que el patriarca de Constantinopla, Michael Cerulario había sido excomulgado. Y con la misma se retiró de la iglesia, sacudiendo el polvo de sus pies, y dejó la ciudad. Una semana después el patriarca solemnemente condenó al cardenal.
Siglos más tarde, este dramático incidente, fue considerado como el evento que dio comienzo al gran cisma entre las iglesias latinas y griegas, una división que todavía permanece separada entre los católicos romanos y el oriente ortodoxo (griego, rusos y otros). Hoy, muy pocos mantienen que el cisma comenzó en el 1054. El proceso que llevó a la ruptura definitiva fue mucho más complicado, y no se puede decir que una simple causa o evento pudo haber precipitado el cisma.

Causas inmediatas de la ruptura.
En el 1048 un obispo francés fue elegido como el papa Leo IX. Tanto el papa como el gabinete clerical que lo acompañaron a Roma tenían la intención de reformar el papado y la iglesia en sentido general. Cinco años antes en Constantinopla, había sido nombrado como patriarca el rígido y ambicioso Michael Cerulario.
Los problemas surgieron en el sur de Italia (entonces bajo la regla bizantina) en los 1040s, cuando guerreros normandos conquistaron la región y remplazaron los obispos griegos de oriente con obispos latinos de occidente. El pueblo estaba confuso, y discutían acerca de la forma adecuada para la liturgia y otros asuntos externos. Las diferencias con relación al matrimonio dentro del clero, el pan usado para la eucaristía, los días de ayuno, y otros usos ficticios de importancia sin precedentes.
Cuando Cerulario oyó que los normandos estaban prohibiendo las costumbres griegas en el sur de Italia, tomó represalias, en 1052, cerrando las iglesias latinas de Constantinopla. Luego indujo al obispo Leo de Ochrid a elaborar un ataque en contra del uso de los panes sin levadura y otras prácticas. En respuesta a esta propuesta provocativa, el papa Leo envió su consejero, Humberto, un hombre de poco tacto y de mente estrecha con un alto sentido de autoridad papal, a Constantinopla a lidiar con el problema directamente.
Cuando llegó a la ciudad imperial en abril de 1054, Humberto lanzó una crítica viciosa contra Cerulario y sus seguidores. Pero el patriarca ignoró al representante papal y un furioso Humberto acechó en la Hagia Sophia y puso sobre el altar una bula de excomunión. Regresó a Roma convencido de que había ganado una victoria para la Santa Sede.
Dramáticamente así como sucedieron, los acontecimientos de 1054 no fueron registrados por los cronistas de la época y fueron rápidamente olvidados. Las negociaciones entre el papa y el emperador bizantino continuaron, especialmente en las últimas dos décadas del siglo, ya que los bizantinos buscaban ayuda contra la invasión turca. En 1095, para proveer tal ayuda, el papa Urbano II proclamó las cruzadas; ciertamente no hubo cisma entre las iglesias en ese tiempo. A pesar de los episodios de tensión y conflicto, el oriente y el occidente vivieron y adoraron juntos.
En la segunda mitad del siglo XII, las fricciones entre los dos grupos se incrementaron, causadas no tanto por las diferencias religiosas sino por diferencias políticas y culturales. Violentos disturbios anti-latinos erupcionaron en Constantinopla en 1182, y en 1204 caballeros de occidente devastaron brutalmente Constantinopla. La tensión se aceleró y para 1234, cuando las iglesias griegas y latinas se sentaron a discutir sus diferencias, era obvio que estaban representando iglesias completamente diferentes.

Subrayando las causas de la ruptura.
¿Qué causó el cisma? No fueron las excomuniones de 1054; ni las diferencias en teología, disciplina, o liturgia; tampoco los conflictos políticos o militares. Estos pudieron haber influido a las iglesias a establecer prejuicios, malentendidos, arrogancia y un poco de estupidez. De una forma más fundamental, quizás, fue la forma en que cada iglesia se percibió a sí misma.
La reforma del siglo XI en la iglesia de occidente aclamaba por el fortalecimiento de la autoridad papal, la cual causó que la iglesia se volviera más autocrática y centralizada. Basando sus aclamaciones en la sucesión de San Pedro, el papa aseveró su directa jurisdicción sobre la totalidad de la iglesia, tanto en el oriente como en occidente.
Los bizantinos, por otro lado, vieron sus iglesias en el contexto del sistema imperial; las fuentes de sus leyes y la unidad eran el concilio ecuménico y el emperador, a quien Dios había puesto sobre todas las cosas, espirituales y temporales. Ellos creían que las iglesias del oriente habían siempre disfrutado autonomía de gobierno, y rechazaron las aclamaciones absolutas a la regla papal. Pero en realidad ningún lado estaba escuchando al otro.
En adición a esto, desde el siglo IX, las controversias teológicas se habían enfocado en la procesión del Espíritu Santo. En la vida de la Trinidad, ¿El Espíritu procede del Padre solo o del Padre y del Hijo (Filioque en latín)? La iglesia en occidente, preocupada por el resurgimiento del arrianismo, había, casi inadvertidamente agregado la palabra “y” al credo de Nicea, reclamando que hacía más precisa la enseñanza en el credo. Los griegos objetaron a la adición unilateral del credo, y fuertemente se opusieron a la proposición teológica en cuestión, lo que parecía para ellos una disminución de las propiedades individuales de las tres personas de la Trinidad. En 1439 los teólogos latinos y griegos en el concilio de Florencia, después de debatir el asunto por alrededor de un año, llegaron al acuerdo de que, aunque razonable, no había sido probado totalmente satisfactorio.
Después que el imperio bizantino cayó en 1453, la iglesia de oriente vivió bajo el dominio turco. Millones de cristianos ortodoxos en esos países siguen separados de los millones de cristianos adheridos a Roma. Hoy se han hecho grandes esfuerzos para arreglar los conflictos, pero ningún lado parece estar en condición de hacer las concesiones necesarias. Como resultado, los cristianos que comparten una creencia común y aceptan a Jesús como cabeza de la iglesia, creen que ellos no pueden compartir su Eucaristía.


Friday, April 17, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: Vladimir adopta el cristianismo en 988 dC.



El príncipe pagano de Kiev adopta una nueva fe, guiando la cristianización de las personas en Ukrania, Rusia y Bielorrusia.

En 1988 el mundo cristiano celebró los mil años de cristianismo en Rusia. Aunque el año 988 dC fue en efecto un año crucial para los cristianos en Rusia, no es muy exacto describir ese año como el año del nacimiento del cristianismo en Rusia.
El cristianismo había penetrado en efecto en Rusia para los primeros años de los novecientos, cuando al menos una iglesia había sido construida en la ciudad de Kiev. En los 950, Olga la abuela de Vladimir, fue bautizada. Ella pidió al rey de Alemania Otto I enviar misioneros a su país, pero aparentemente ellos no tuvieron mucho éxito.
El nieto de Olga, Vladimir practicó la vieja religión. Construyó un número de templos paganos y fue reconocido por su crueldad y traición. Vladimir tenía ochocientas concubinas y varias mujeres, y pasaba su tiempo cuando no había guerra cazando y fiesteando. Vladimir difícilmente parecía ser el que expandiría el cristianismo entre los ucranianos.

Comprando una iglesia
Vladimir aparentemente quería unir el pueblo bajo una religión, por lo tanto, alrededor de 988 dC, envió mensajeros a examinar las mayores religiones. Las opciones eran Islam, Judaísmo,  el Cristianismo Católico de Europa Occidental y la Iglesia Ortodoxa de Europa Oriental. (Ya que todavía no había una ruptura oficial entre la iglesia ortodoxa y el catolicismo cristiano).
La historia de cómo Vladimir seleccionó el cristianismo ortodoxo es en parte una leyenda, y en parte una realidad. De acuerdo a la tradición, Vladimir no estaba de acuerdo con las estrictas dietas del Islam y el Judaísmo. El cristianismo católico estaba bien, pero lo que impresionó al gran príncipe fue la deslumbrante adoración que sus embajadores describieron haber visto en la gran catedral de Hagia Sophia en Constantinopla: “No sabíamos dónde estábamos si en la tierra o en el cielo, porque de seguro no existe esplendor y belleza en ningún otro lugar sobre la tierra. No te lo podemos describir. Solo sabemos que Dios habita allí entre los hombres, y que su servicio sobrepasa la adoración de todos los lugares. No podemos olvidar esa belleza”.
Así Vladimir optó por la ortodoxia, debido a su bella adoración. El nombre que Vladimir escogió para la religión fue de hecho, Pravoslavia una palabra que significa “verdadera adoración” o “gloria correcta”. La Ortodoxia era además la religión de los más poderosos, adinerados y civilizados de las naciones fronterizas con Rusia, el imperio bizantino. Y si Vladimir estaba impresionado por la belleza de la Ortodoxia, también estaba impresionado por otra belleza: Ana, hermana de los emperadores bizantinos Basilio II y Constantino, quienes ofrecieron su hermana a Vladimir como novia con la condición de que este fuera bautizado.
En 988 dC, Vladimir fue bautizado. En 989 se casó con Ana. Ningún acta fue firmada de que él estaba sometiendo la autoridad tanto política como religiosa al imperio bizantino. Aunque adoptó la religión bizantina, la iglesia rusa fue siempre independiente.

Forjando una iglesia nacional
De gran significación para la historia de la iglesia, Vladimir ordenó entonces que todos los habitantes de Kiev fueran al río Dnieper para ser bautizados o si no iban a ser considerados enemigos del reino. Esto no quiere decir que la nación eslava se hizo cristiana de la noche a la mañana. Pero con la ayuda de los monjes, la nueva nación comenzó a ver la influencia del evangelio.
En el caso personal de Vladimir, su estilo de vida fue claramente afectado. Cuando se casó con Ana, puso a un lado sus otras cinco anteriores mujeres. No solamente construyó iglesias, sino que también destruyó los ídolos, abolió la pena de muerte, protegió a los pobres, estableció escuelas y se las arregló para vivir en paz con sus naciones vecinas. En su lecho de muerte dio todas sus posesiones a los pobres.
Siglos más tarde, cuando Moscú, no Kiev, se hizo capital de Rusia, la iglesia ortodoxa rusa había agarrado una fuerza tan grande que los habitantes de Moscú la consideraban una tercera Roma, la nueva capital del imperio cristiano. Vladimir no sabía que abrazando el cristianismo estaba pavimentando el camino para una república rusa descrita por un escritor como “entre las más cristianas naciones del mundo, una tierra con una rica historia de iglesias y monasterios, la fuente de origen de numerosos reverenciados santos y mártires, con un querido y abundante legado de música sagrada, iconografía, y literatura espiritual”.

Aun así la Iglesia Ortodoxa Rusa se hizo tan estrechamente alineada con el régimen zarista que fue grandemente desprevenida por la Revolución Bolchevique en 1917. Desde entonces, la iglesia ha sufrido grandemente, pero continúa sobreviviendo. La historia de la iglesia que traza sus raíces hasta el príncipe Vladimir aún no ha terminado.

Monday, April 13, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: Benedicto escribe su regla monástica en 540 dC.




Sus flexibles y compasivas directrices para la comunidad cristiana marcaron para siempre la vida monástica e influyeron en la sociedad occidental.
Tenemos, por lo tanto, que establecer una escuela para el servicio del Señor, en la institución en la cual esperamos establecer nada que sea riguroso o áspero,” escribió Benedicto en el prólogo de su Regla. La Regla de San Benedicto es un documento corto, quizás unas trece mil palabras y aun así ha influído en todas las formas de vida religiosa organizada, protestantes y católicas en el occidente.

Leyendo la Regla.
Estudiosos especulan que Benedicto (c. 480-549) escribió la Regla en la primera mitad del siglo VI como una constitución para su propio monasterio de Monte Cassino entre Roma y Naples; o a petición de otras comunidadades monásticas locales, o en respuesta a una petición papal para una guía normativa para muchos grupos de monjes y monjas a lo largo de Italia y del occidente cristiano.
La Regla representa la sabiduría espiritual acumulada de varios siglos de experiencia monástica. Traza su curso sobre las enseñanzas de los padres del desierto de Egipto, la práctica de la vida monástica en el sur de Europa y específicamente la Regla del Maestro, un largo y altamente detallado document. Por las normas clásicas, Benedicto no era una persona altamente educada: su Regla no contiene una referencia a ningún autor griego o latino. Pero muestra un amplio conocimiento de las Escrituras, los escritos de los padres de la iglesia, y la tradición monástica de Egipto que había venido al occidente en los Institutos y Conferencias de Juan Casiano. Estudiosos modernos insisten en que la mayor influencia de la Literatura de Sabiduría viene del Antiguo Testamento y la Apócrifa, el libro de los Salmos, Eclesiástico y Sabiduría.

Viviendo la Regla.
La Regla de Benedicto contiene contiene tanto principios teo-éticos para la vida monástica y práctica como directivas para el diario vivir. Benedicto hizo una legislación para una comunidad de laicos dirigidos por un abate, una comunidad cuyo propósito era la gloria de Dios y la salvación personal de cada monje. Después de un año de prueba, un monje profesaba tres votos: estabilidad, la reforma de la vida del monje y obediencia. La vida benedictina significaba una rutina llevada a cabo en el espíritu del silencio, dedicada a la oración y al trabajo, y caracterizada por la moderación y la flexibilidad en todas las cosas. Esta flexibilidad, y lo que San Gregorio el Grande llamó la Regla de la “discresión” ambos distinguen la vida benedictina anteriores como una forma más austera de vida monástica y ayuda a explicar la adopción de la Regla de forma amplia. Por ejemplo, discutiendo asuntos como la comida y la bebida, Benedicto escribió (cap. 40): “aunque leemos que el vino no es una bebida propia para un monje, aun así, como en nuestros días no podemos ser persuadidos por esto, al menos estemos de acuerdo en no beber en exceso, sino escasamente, porque el vino que incluso el más caiga” (Eclesiástico 19:2).
Benedicto se propuso que el día de los monjes estuviera centrado alrededor de la liturgia, el Opus Dei (obra de Dios) “ante lo cual nada más debía ser preferido” (cap. 46). El código litúrgico consistía de las noches de oficina (vigilias o maitines) y de siete días oficinas (alabar, prima, tercia, sexta, ninguno, vísperas y reclamo) como está aconsejado en el Salmo 119:147, 164. En cada oficina los monjes recitaban salmos con refranes y versículos puntuados por oraciones silentes, un himno, y lecturas de las Escrituras y de los comentarios patrísticos en esas Escrituras. En los días de Benedicto la costumbre era recitar los 150 salmos durante el período de una semana.
San Benedicto planeó el monasterio como una unidad autosificiente y socio económica “por lo tanto construyó dentro del mismo todas las necesidades, como agua, molino, y jardines que contenían variedades de prácticas y manualidades. Por lo tanto no había necesidad para los monjes de vagar en el exterior del monasterio, ya que eso no era para nada bueno para sus almas (cap. 66). Habiendo dicho que ”la ociosidad es el enemigo del alma; por lo tanto, los hermanos deberían estar ocupados por tiempo indicado en labores manuals, y otro tiempo indicado para los escritos sagrados” (cap. 48), la Regla prescribe que todos los monjes en buena salud deben pasar parte de su día en labores manuals. Aquí Benedicto hizo una profunda contribución al concepto de la dignidad del trabajo. El mundo antiguo consideraba el trabajo manual como degradante e idealizaban la vida del ocio. El hombre libre, el caballero, no trabajaba con sus manos. Benedicto implicó el trabajo manual, incluso aparte de su importancia económica, este era físicamente y psicológicamente saludable, el trabajo era digno de hacerse.
Benedicto nombró su monasterio “una escuela para el servicio del Señor” y usó la palabra “escuela” tanto en el sentido espiritual como intelectual. En el monasterio el monje aprendía a servir al Señor, suavemente reprimiendo sus faltas y pecados y adorando al Todopoderoso. Adorar al Señor en el Opus Dei, de todos modos el monje tenía que aprender a leer. Desde la entera concepción espiritual de Benedicto, ahí, gradualmente evolvían las escuelas dentro de los monasterios cuyo propósito práctico era la educación de jóvenes monjes y los niños de la comunidad. Entre los años seiscientos y mil, el período que John Henry Newman llamó “El Siglo Benedictino”, las escuelas monásticas proveían mucho del entrenamiento disponible en la Europa occidental. Los libros son una necediad para cada escuela, y la preparación de libros y manuscritos se hizo una actividad distintiva de los monasterios. Al contrario del punto de vista moderno popular, sin embargo, muchos monjes medievales no estaban involucrados en la copia de manuscritos. Sin contar el hecho obvio de que trabajos de muchos tipos son requeridos para la operación de un grande o pequeño establecimiento, pocas personas en cualquier era tienen una inclinación o disciplina para largos períodos de tiempo de obras literarias intelectuales.

Entendiendo la Regla.
Benedicto consideró su Regla una guía para el hombre y la mujer ordinaries, no santos o místicos o intelectuales. La Regla implica que el nuevo adepto al monasterio no haya tenido ninguna previa experiencia asceta, ni siquiera algún lazo fuerte con la vida religiosa. En su advertencia al abate “no dejes que él haga distinción de personas en el monasterio… no dejes que ninguno de noble nacimiento sea puesto antes que él quien fue anteriormente un esclavo” (cap. 2). Benedicto anticipó la entrada de personas de todas las clases sociales. Su aviso a los monjes “que sean soportadas con gran paciencia las enfermedades los unos a los otros ya sea de cuerpo o de carácter” (cap. 72) claramente anticipado muy diferente y tal vez dificil los tipos de personalidad dentro de la comunidad. Y otra vez, en su recomendación al abate “que siempre exalte la misericordia sobre el juicio… que siempre mantenga su fragilidad ante sus ojos y recuerde que la caña que humea no debe ser quebrada” (cap. 64) Benedicto instó a la compasión, no al gobierno dictatorial.
¿Qué hay de la profunda influencia de la Regla en la cultura occidental? La compasión de la Regla por la debilidad y el fracaso mientras se establecen sus ideales; la flexibilidad y la adaptabilidad; su gobierno monárquico además de su respeto individual por la libertad; y su discreción proverbial.
El perdurable legado de “La Regla de Benedicto” al mundo modern es una tradición de vida ordenada y disciplinada, una profunda apreciación de la liturgia antigua, la sabiduría de una cultura rica en literature, un respeto por la dignidad del trabajo y un misericordioso entendimiento de la condición humana.


Monday, February 16, 2015

Los cien eventos más importantes en dos mil años de historia cristiana: El concilio de Calcedonia en 461 dC







Si Jesús era totalmente divino, ¿Cómo podía al mismo tiempo ser totalmente humano? El papa León el Grande guio un concilio crítico para aclarar la respuesta.


Quizás la historia más conocida acerca de León el Grande, obispo de Roma desde 440 hasta 461, es su encuentro con Atila el huno en 452 dC. Atila y su ejército de hunos marchaban a Roma. El emperador romano y el senado buscaron disuadirle de atacar la ciudad, así que mandaron una embajada de líderes romanos incluyendo a León, quien se encontró con Atila y resolvió disuadirle de zaquear Roma.
Esta historia ha adquirido una legendaria acreción que magnifica el papel de León e introduce elementos de lo supernatural en la historia. Pero en lo que si esta historia está completamente en lo cierto es en la personalidad formidable de León, uno de los más imponentes de los obispos de Roma. Otra de sus grandes hazañas fue la intervención en el concilio de Calcedonia.

Preguntas Complicadas.
Un asunto teológico central en los primeros siglos fue el hecho de la persona de Cristo: ¿En qué sentido Cristo era Dios? Al principio del siglo IV Arrio dijo que solo el Padre era totalmente Dios. En respuesta, el concilio de Nicea proclamó la total deidad de Cristo. Pero si Jesús era totalmente Dios ¿Cómo podía al mismo tiempo ser totalmente humano? De hecho, ¿Lo era? Si lo era, ¿Cómo podía una persona ser al mismo tiempo Dios y hombre? ¿Era entonces Cristo una persona? Estas y otras preguntas como estas irían a dominar los debates teológicos griegos por los próximos tres siglos y medios.
El concilio de Calcedonia en 451 dC, vino en medio, no al final, de estos debates. Este concilio marca un punto significante en el cual cuatro asuntos cruciales con relación a la persona de Cristo son clarificados:
·         En contra de Arrio, la total divinidad de Cristo es afirmada.
·         En contra de Apollinario, la total humanidad de Cristo es afirmada.
·         En contra de Nestorio, es afirmado que Cristo es una persona.
·         En contra de Euticles, es afirmado que la deidad de y la humanidad de Cristo permanecen vigentes y una no opaca a la otra.
El concilio de Calcedonia fue ocasionado por las enseñanzas de Euticles, el último de estos cuatro herejes. Euticles era un anciano monje quien estaba teológicamente fuera de sus cabales, más que teológicamente errado. Fue condenado en Constantinopla por haber negado que Cristo era totalmente como nosotros y por haber opacado la unión de las dos naturalezas de Cristo. Su humanidad y su deidad.

El tomo de León.
León escribió un tomo, un tratado teológico condenando a Euticles. Pero la manera oriental de resolver un asunto mayormente teológico era convenir a un concilio general de obispos. Uno se llevó a cabo en el 449 dC, en Éfeso, y tomó una posición diferente de la de León, ya que su tomo no fue leído en el concilio. Los líderes de oriente, con una mentalidad que querían deponer a León. León llamó a esta unión un “sínodo de ladrones” y trató de revertir el daño, sin éxito alguno.
Al año siguiente, el emperador cayó de su caballo y murió. Su sucesor favoreció el enfoque de León, y otro concilio fue convocado, el cual fue realizado en Calcedonia en el 451 dC. León no participó en persona, pero envió sus representantes. Este concilio revirtió las decisiones de Éfeso y condenó a Euticles. El tomo de León fue leído y aprobado, aunque con algún recelo. Algunos obispos querían terminar ahí pero el emperador insistió sobre una confesión de fe para unificar el imperio. Así fue como nació la definición de Calcedonia.
La definición afirmó que Cristo es “totalmente Dios”, “perfecto en su deidad” el Hijo de Dios quien fue “engendrado del Padre antes de los tiempos.” También es además “totalmente hombre”, “perfecto en humanidad” y nació de la virgen María. La deidad y la humanidad “no están partidas o divididas en dos personas” sino que Cristo es “una sola persona y un solo ser” ni tampoco su deidad y humanidad se opacan entre sí. “La diferencia de naturalezas [divina y humana] en ningún modo es quitada por la razón de la unión, sino más bien, las propiedades de cada una de las naturalezas se conservan”. Así Cristo es revelado en dos naturalezas sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación.”

Efecto Dinamita.
El emperador intentó con la definición unificar el imperio. Pero su verdadero efecto fue más como una explosión de dinamita. Grandes regiones del este no aceptarían el concilio de Calcedonia, tales como las iglesias coptas en Egipto y Etiopía. La iglesia oriental se dividió en dos formas que todavía hasta hoy persisten. Varios intentos fueron llevados a cabo para resolver el conflicto, que llevaron a futuros conflictos en 553 y en 880 y 881. Pero el emperador del oriente, en Constantinopla, enfrentó un dilema fundamental. Él podía unir el este negando el concilio de Calcedonia, pagando el precio de perder comunicación con el oriente. Alternativamente, podía mantener la unión con el oeste apoyando a Calcedonia, pero a costo de la unión del este. Al final, el conflicto terminó porque las iglesias que estaban en disputa se encontraban en áreas que vinieron a estar bajo el control musulmán. Hoy en día, los dos lados se han ido acercando cada vez más.
La definición de ha sido sujeto de considerables críticas en los últimos doscientos años. La manera en la que esta se expresa es un poco incorrecta. Pero su condenación de las cuatro herejías básicas es una contribución persistente y de valor incalculable.
La declaración del concilio permanece siendo de considerable relevancia ya que el enfoque de Nestorio está vigente aun en algunos círculos liberales Cristológicos que hablan de Jesús como un hombre con una relación especial con Dios, en vez de ser Dios totalmente encarnado. Por otro lado, muchos que se enorgullecen en apoyar un punto de vista conservador piensan en Cristo teniendo una sola naturaleza la cual es tanto divina (el error de Apollinario) o una mezcla de humana y divina (el error de Euticles).




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