Saturday, December 13, 2014

¿De dónde tenemos la Doxología?








La historia detrás de lo que puede ser el himno más conocido del mundo.
(Los himnos han sido traducidos en este escrito como se cantan en el Himnario Bautista en español)


Cada semana, alrededor del mundo, miles de congregaciones cristianas levantan sus voces en alabanzas:

A Dios el padre celestial.
Al Hijo nuestro redentor.
Al eternal Consolador.
Unidos todos alabad.

En incontables idiomas, esta doxología ha sido atesorada. Aun cuando muy pocos conocen la historia detrás de estas palabras, publicadas por primera vez en 1709, y muchos menos conocen la vida de su compositor, el obispo anglicano Thomas Ken (1637-1711).

Planteada por “El compleat Angler”.
Thomas Ken era huérfano desde pequeño. Fue criado por su hermana mayor, Ann y su esposo Izaak Walton, conocido por su clásico: The Compleat Angler.
En 1651, Ken ingresó en el colegio de Winchester, y en 1661 recibió su título de bachiller en el Nuevo Colegio de Oxford. Esta enseñanza presbiteriana durante periodos de turbulencia política y religiosa solo logró profundizar más su amor por la herencia anglicana en su edad temprana.
En su edad adulta, Ken tuvo varias posiciones tanto académicas como en la iglesia. Incluso sirvió como capellán a la princesa María hasta que se opuso firmemente a lo que George Crawford dijo después “Un caso de inmoralidad en la corte”.
Más tarde Ken se hizo capellán de Charles II, pero Ken no dejaría que su casa fuera usada como la bodega de la señora real. Esta vez, en vez de ser despedido, Ken fue remunerado por su coraje en el obispado.

Escribiendo himnos para estudiantes.
Hasta que se convirtió en obispo de Bath y Wells en 1684, Ken pasó mucho de su vida entrelazado con Winchester tanto el colegio como la catedral. Allí el hombre de pequeña estatura, a través de la música y las predicaciones buscó la forma de levantar el nivel espiritual de sus estudiantes.
En 1674, Ken publicó “Un Manual de Oración para el uso de estudiantes del colegio de Wínchester” en el cual instó a sus lectores a estar seguros de cantar en la mañana y en la tarde himnos en su recámara devotamente. Estos himnos eran evidentemente de circulación privada.
En la edición de 1695, las letras de estos himnos fueron publicadas como un apéndice. La doxología así como la cantamos hoy era la oración de clausura de cada uno de estos himnos, en la mañana, en la tarde y en la noche. En la edición de 1709, Ken cambió algunas palabras en la letra original de la doxología en su forma en inglés.
Es necesario para este momento aclarar que la palabra doxología tiene sus raíces en el idioma griego. Donde la palabra doxa significa gloria, y logía significa ciencia, entonces la palabra doxología pudiera tener la traducción, de un himno que exalta la gloria de Dios.
La doxología quedó en su forma original como sigue en estas dos estrofas en español, aunque en inglés es importante notar que tenía tres estrofas, y que cada una de ellas era la estrofa final del himno que se suponía que los estudiantes debían cantar diario en la mañana, en la tarde y en la noche. Una vez que los estudiantes cantaban estos himnos en su estrofa final estaban cantando lo que hoy conocemos como la doxología.

A Dios el Padre Celestial.
Al Hijo Nuestro Redentor.
Al eternal Consolador.
Unidos todos alabad.

Cantad al Trino y uno Dios.
Sus alabanzas entonad.
Su eterna gloria proclamad
Con gozo, gratitud y amor.





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